Campeonato del Mundo de 20 Km marcha. Tokyo 2025
20 KILÓMETROS MARCHA FEMENINO
María Pérez, triple campeona mundial (ya vencedora aquí de los 35 km), afrontaba los 20 kilómetros en busca de su segundo doblete consecutivo en el Campeonato del Mundo. De nuevo su actitud era de plena concentración, dejándose ver en primera línea del grupo de cabeza, atenta a cualquier movimiento sospechoso que pudiera exigir pronta respuesta. En el segundo kilómetro (9:08) en el paquete principal todavía viajaban 25 atletas. Pasó en primer lugar la campeona olímpica, la única más rápida que la granadina en París, Jiayu Yang. Y tras ella, la persona con el palmarés más espectacular del atletismo español, discípula de Jacinto Garzón (José Antonio Carrillo, Enrique Pascual y él son los únicos que poseen la triple corona como coaches). Por ahí andaban también las otras dos compatriotas en liza, Antía Chamosa (campeona nacional de 20 y 35 en un invierno brillante) y Paula Juárez (confirmando su meteórica progresión con su primera presencia en un gran campeonato global). Iban 15.ª y 16.ª, respectivamente. No pudo estar, por haberse dejado el alma y no haber recuperado del todo el organismo, Cristina Montesinos (7.ª en los 35 km); España tenía derecho a cuatro atletas, puesto que María era la defensora del título.
Se aceleró el ritmo por obra y gracia de Kimberly García-León, la peruana, doble oro hace un trienio en Eugene. Ella lideró el pelotón de elegidas al paso por el kilómetro cinco (22:05). El pelotón de elegidas ya estaba reducido a 13 integrantes, y no estaban ni Antía (22:16) ni Paula (22:31), tratando de encontrar su ritmo para buscar la remontada en el caso de que algunas de las de delante comenzaran a flaquear en momentos más avanzados de la prueba.

La mañana era algo más fresca que en el 35, 22 grados, aunque la humedad seguía siendo elevada, por encima del 80 %. Lo que se mantenía igual era el aspecto del circuito (1 km en los aledaños del estadio), a rebosar de un público bullanguero y feliz. María, con el look de las grandes ocasiones (gorra, gafas enormes), se ponía a tirar al paso por el sexto hito (26:21) y poco después echaba un sorbo a la botella y cambiaba la gorra por otra empapada en agua fría, que se encargaba de refrescar todavía más en el primer puesto de esponjas que encontró. Su rictus seguía siendo de seriedad, de tomarse muy a pecho un oficio que domina como ninguna otra.
Al cruzar el cartel del 9 (39:18), las aspirantes a medalla eran solo 8, lo más selecto de la profesión: García León, Yang, González, Wu, Fuji, Torres, María y su íntima Palmisano (con quien se la vio compartir esponjas en uno de los avituallamientos, demostrando que la incompatibilidad entre la rivalidad extrema y las relaciones de amistad es una falacia). Precisamente fue la italiana la siguiente en descolgarse. No llegó al 10 con las de cabeza (acabaría retirándose la campeona olímpica de 2021), donde volvía a tirar María (43:37). Por detrás, Antía iniciaba su ascenso (11.ª, 44:06) y Paula marchaba 24.ª (45:09).
Antes de llegar al 14 (1:00:45), María accionó el modo aniquilador (ese mil se cubrió en 4:13), un tirón tan devastador como sostenido. Le salió brava la mexicana Alegna González, que tomó el testigo de la andaluza e hizo que solo García León y Fujii siguieran en la pelea; pero a María (sin tarjetas a esas alturas, avanzando canónica) cuatro le parecían multitud y volvió a sacar el hacha. Pasaba en cabeza el km 15 (1:04:59) haciendo dueto con González al tiempo que abrían un pequeño hueco con la peruana y la nipona, que no acababan de descolgarse definitivamente. Por aquel entonces Antía ya viajaba con billete de finalista (8.ª, 1:06:10) y Paula mantenía la posición (1:08:46).
Hipnotizaba contemplar la seguridad de María, el dominio de la escena, atestiguar cómo, a medida que pasaban los metros, todas la miraban por el rabillo del ojo, sabiendo que sus zarpazos son de los que duelen. Y, efectivamente, antes de llegar al 16 se acabó la fiesta… para todas menos para María, que pensó que la soledad tiene muy mala prensa y, después de todo, no está tan mal. En un parpadeo abrió un trecho con Alegna que no hacía más que ensancharse. El 35 lo había ganado por aplastamiento y en el 20 no quería dar menos a la afición. Veía algunas amarillas, pero el rojo no aparecía por ningún sitio porque su técnica era la de una maestra.
El kilómetro 17, dando muestras de su preparación deluxe, lo metió en 4:09, a esas alturas de la película y con un 35 hace menos de una semana en el cuerpo. Un talento pocas veces visto (en España, de hecho, nunca). Y después, más, y más… era un goteo de segundos lo que le caía encima González.

María Pérez regresó al Estadio Nacional, cruzó la puerta, descendió por la rampa, se quitó la gorra (claro que sí, que el mundo contemple tu rostro), pisó el tartán, comenzó a sonreír, se subió las gafas, puso los brazos en cruz, traspasó la línea, rompió la cinta, gritó de euforia y se abrazó con Palmisano, que la esperaba tras los cuadros y a la que invitó (porque María es una tipaza) a saludar al público junto a ella para después mirar a cámara y dedicarle la medalla, a ella y a España, cuya bandera se colocó a modo de capa, como la superheroína que es. ¿La marca? Pues también impresionante: 1:25:54, la segunda de su vida (la mejor de una española en un Mundial, por supuesto). Su medalla de oro es la 12 + 1 de ese metal para nuestro atletismo, la 48 en general y la 23 de la marcha. Ya es cuatro veces campeona del mundo, repite el doblete de Budapest y consigue agotar todos los calificativos para definir a la atleta más portentosa que ha vestido la remera de #EspañaAtletismo. ¿Leyenda? Hasta ese traje le queda pesquero.
Por detrás siguieron las alegrías y Antía Chamosa (7.ª con 1:27:55, igualando marca personal), que comparte entrenador con la ganadora, lograba la cuarta plaza de finalista de la marcha en Tokio 2025 (sexta sumando todos los sectores). Ya había entrado en la historia junto a Daniel (6.º en los 35 km) como la primera pareja hermana-hermano en competir en un Mundial, pero es que encima lo han hecho a lo grande: ambos entre los ocho primeros. Con su 22.º puesto y un crono de 1:31:50, Paula, pupila de José Antonio Carrillo, cerraba el telón… a la categoría femenina, porque poco después salieron los chicos.
Para finalizar, un dato más que deja a las claras la grandeza de lo realizado por María Pérez: la granadina se une a tres hombres que en la historia de los mundiales han logrado dos dobletes consecutivos: Carl Lewis (100 y longitud), Usain Bolt (100 y 200 m) y Mo Farah (5000 m y 10000 m). Simplemente IMPERIAL.
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20 KILÓMETROS MARCHA MASCULINO
Otro terceto potente, con el doble medallista europeo Diego García (sexto en los Juegos de Tokio), el subcampeón de Europa Paul McGrath y el campeón de España Álvaro López. Sus marcas personales y del año, por orden de mención: 1:18:19/1:18:28, 1:17:55/1:18:05 y 1:19:38. Era el sexto Mundial consecutivo para Diego, el debut de Paul y el segundo para Álvaro (estuvo en los 35 km de Eugene 2022).
Paul (primero en el Campeonato de Europa por Equipos este año), siguiendo los dictámenes de la lógica, era presentado por la organización como uno de los favoritos, y el pupilo de Alejandro Aragoneses correspondía abandonando el Estadio Nacional en las primeras posiciones, al igual que Diego, que se colocaba justo después, algo por delante (no mucho) de su compañero de entrenos, Álvaro, ambos dirigidos por José Antonio Quintana.
El primer parcial de 5 kilómetros se cubría en 20:17, con Paul (4.º) y Diego (10.º) en el grupo de cabeza y Álvaro a 12 segundos (29.º). Fueron llegando diferentes cambios de ritmo, pero tanto Paul como Diego no se inmutaban y, aunque el grupo se iba despojando de marchadores, ellos continuaban entre los 10 elegidos. En el kilómetro 9 (36:08) llegó el primer envite de Paul, un cambio nada sutil para saber quiénes empezaban a flojear. No acababa de quedarse nadie, pero los gestos de incomodidad de los rivales eran evidentes. El 10 se cubrió en 40:04 con Paul liderando y Diego 8.º a dos segundos. El arreón de Paul comenzaba a hacer pupa y el grupo se estiraba con alto riesgo de fractura, aunque los ánimos se calmaron un poco al llegar al avituallamiento. Álvaro pasaba 29.º a 39 segundos de Paul.

Vino después la apuesta del francés Bordier (pero su acelerón fue castigado por los jueces con una segunda tarjeta roja), aunque no tardó en aplacarla Paul. Ya solo eran 8, los dos españoles entre ellos (primero y sexto al paso por el kilómetro 12). Poco después daba síntomas de fatiga Diego, al tiempo que se animaba Paul a dar otro nuevo tirón al que solo respondía el local Yamanishi, el plusmarquista universal y dos veces campeón del mundo. Poco después se les adhería el chino Wang. Tras ellos se abría un hueco que les posicionaba en una situación privilegiada en la lucha por las preseas, aunque por detrás venía remontando (no llegó a estar nunca en el grupo) el brasileño Caio Bonfim (subcampeón olímpico y mundial), un experto en gestión de esfuerzos que, al paso por el 13, estaba solo a tres segundos del trío cabecero y arrastraba tras de sí a los damnificados del ritmo del catalán. Antes de la hora de prueba culminaba su exhibición, alcanzaba a los líderes y se ponía a tirar (con él llegaron Qian, Hurtado y Quinion).
En el kilómetro 15 (59:37) iban siete, pero poco después a Hurtado le mostraban la tercera roja y Yamanishi se escapaba (un acelerón de riesgo con dos tarjetas en su haber que culminaría con una tercera y el paso por el área de penalización). Diego era 12.º (1:04:09) y Álvaro López 22.º (1:05:19). Poco después Paul daba comienzo al show. Lanzaba el órdago definitivo y solo Wang parecía tener fuerzas para contenerle (pasaba el 17 a dos segundos). Por detrás, Quinion, en posición de bronce (a 7). Se focalizaba Paul en mantener una renta que comenzaba a ampliarse y ya era de 9 segundos en el kilómetro 18, cuando le avisaban de su segunda tarjeta roja y se veía obligado a aminorar un poco su caminar. Crecía la tensión en los aficionados españoles que ondeaban las banderas animando al espigado marchador a ambos lados de la calzada. Por detrás, Wang no perdía la fe, lo mismo que Bonfim, el hombre que muere y resucita como quien baja a por el pan… tanto que sobrepasó al chino y al español, que comenzaba a ceder, y se colocaba primero a falta de un kilómetro.
Se iba el brasileño, subcampeón en los 35 km el sábado pasado, y Paul trataba de cambiar bronce por plata, pues tenía al chino a tres segundos. Aunque acabó teniendo que defenderse del acoso de Quinion, que nos hizo envejecer una década en el tramo de tartán, la historia tuvo final feliz y el mejor de los españoles se colgó la medalla de bronce (1:18:45) a dos segundos de Wang y 10 del inclasificable Bonfim. El francés fue cuarto, finalmente a 4 segundos que se nos antojaron 4 milésimas. La fiesta la continuó Diego, finalista (8.º, 1:20:05, su mejor resultado en un Mundial) —hemos tenido marchadores entre los ocho primeros en las cuatro pruebas de marcha—, y la clausuró Álvaro López (21.º, 1:21:28). La medalla de Paul es la tercera de #EspañaAtletismo en este Mundial y ratifica a su especialidad como una fuente inagotable de metales y alegrías para nuestro deporte.

* Fuente y fotos de la RFEA *
-*- CUADRO DE HONOR DE LAS PRUEBAS DE MARCHA (Cortesía de Javier Moreno)

-- ARTÍCULO DEL DIARIO EL PAÍS: María Pérez logra el doblete en los 20 kilómetros y se convierte en la mejor marchadora de la historia
* CLASIFICACIÓN FEMENINA *
* CLASIFICACIÓN MASCULINA *